Feliz día de las madres, a todas aquellas mamás que se sienten felices a pesar de que en su día se levantan temprano, limpian la casa, cocinan, lavan platos, acomodan la mesa y todos los demás regueros. Porque aunque no queramos recordar aquel librito de preescolar – ya muchas veces criticado – es inevitable pensar en la frasecita “Mamá amasa la masa“, y el resto que ya no vale la pena ni mencionar. No quiero decir que el servicio desinteresado a los demás sea malo – no para nada – pero ¿es irónico no?.
Cuantas tardes hemos compartido en el día de las madres una mesa con tías, tíos, abuelitas y aquel primo segundo ¿o era tercero? sí, aquel que casi nunca vemos pero que por su peculiar nariz – o cualquier otra característica – sabemos que en definitiva sí es de nuestra familia, queramos o no.
¡Que rica la comida de la casa!, preparada con aquel saborcito único, los frijoles de la tía, el arroz con pollo de “tita” y el fresquito de cas de mamá.
El famoso “arroz con siempre” para muchos siempre será con pollo, para otros con atún o con carne. En muchos hogares se ha pasado del saborcito de la cocina de leña al práctico arroz precocido o de arrocera que ahora, entre más rápida y funcional mucho mejor.
¿Qué me dicen de esos frijolitos molidos?, por cierto, ¿quién habrá inventado molerlos o licuarlos? no me quejo para nada, me encantan. Hoy encontramos muchas versiones de ese platillo: con chicharrones, con mantequilla, con salsa tipo inglesa, con queso, etc, etc. Qué les parece, con frijolitos fresquitos o de olla de presión, o de cocimiento lento (por cierto, nunca he utilizado una, por todas esas historias de “terror” que he escuchado en más de una ocasión, las cuales se han evidenciado en cicatrices ya casi imperceptibles en alguna cocinera con o sin experiencia previa).
De regreso a los frijoles: hay quienes prefieren los frijoles “añejos” de un par de días, cuando el caldito ya ha espesado y está apenas rico. Pero también hay muy buenas opciones con los enlatados, arreglados o no ¿arreglados con qué?.
El encargado del fresco, si le dio pereza o tuvo poco tiempo, trajo a esta celebración un refresco gaseoso, bien apetecido por la mayoría, pero hay quienes prefieren algo natural, más light o menos malo, o como dicen por ahí… que no “infle la panza”.
Fotografía del artículo por Geoff Sloan bajo licencia Creative Commons, Flickr.

